Nilo Soruco, su mejor canción el amor, la libertad y la vida

Homenaje al gran compositor tarijeño

Ni los golpes, ni las injusticias o las palabras groseras opacaron la sensibilidad de un hombre como pocos, un genio musical cuyo ser revive a través de la interpretación de sus canciones.

Si el río del tiempo quisiera marcharse para no volver, la vida es linda muchacha no llores déjalo correr…” ¿Quién no ha bailado esa cueca? ¿Quién no ha repetido su estribillo? La composición corresponde a uno de los hombres más grandes que ha tenido Bolivia, al compositor y maestro tarijeño Nilo Soruco.

En Tarija se realiza un festival musical en su honor el mismo que inició el 17 y concluye este 26 de noviembre, coincidiendo a la vez, con la fiesta a la patrona de los músicos, Santa Cecilia. El festival es organizado por la Fundación Nilo Soruco y por la hija del cantautor Zemlya Soruco.

Zemlya con el alma bohemia heredada a su padre, la voz cantarina y la sonrisa abierta, recuerda a su progenitor como un “ser extraordinario”, una persona que pese a todos los sufrimientos por los que pasó siempre mantuvo la sonrisa, la fe y el amor por la vida.

“Estando en la cárcel jamás renegó de su condición de preso. Él me decía: ‘Estar preso por la libertad, por la no explotación del hombre por el hombre y por el pan compartido, no es estar preso, no existen cadenas que te aten aprende eso y sabrás lo que es la libertad’, afirmó con la voz entrecortada.

Zemlya, una tarde de fiesta, compartió las canciones de su padre, las interpretó con su ser como si a través de ella, él mismo Soruco se manifestará. Y su voz acompañó las cuerdas de una guitarra mientras en algunos de los presentes las lágrimas brotaron.

Y luego de las canciones, la hija de Soruco contó que ella a los 19 años se encargo de llegar a La Paz para cuidar a su padre que había caído preso. Nilo Soruco además de compositor fue dirigente sindical de los maestros y fue perseguido, preso y torturado por la dictadura de ese entonces. El relato de Zemlya continúa con una historia que ella narró a su padre, la de una joven potosina que lloraba desconsolada por un gran amor que había tenido que partir y es en ese instante que el genio artístico se manifestó y compuso la cueca “La Vida es linda Muchacha no llores…”, entre la muchas canciones que integran los clásicos de la música nacional.

Hoy la Fundación Nilo Soruco Arancibia se encarga de impulsar el talento de niños y niñas en el área musical. Erick Arroyo integrante de la Fundación facilitó las fotografías que ilustran la presente página.

El estival le rendirá homenaje a la primera escuelita a la que el maestro asistió directamente a partir del segundo año de pimaria. Según la historia familiar a los 5 años el gran compositor ya sabía leer y escribir.

La hija Zemlya recuerda otra pasión de su padre, la poesía de Óscar Alfaro.

“Cuando lo visité una vez en la cárcel me dice: Hija necesito que me traigas la biblia y yo ledigo, pero papá ¿qué Biblia quieres, la Latinoamericana? y él me dice: quiero que me traigas “100 poemas para niños”, obra de Óscar Alfaro.

La poesía del mencionado poeta tarijeño lleva una dulzura de uva, de campo y de frescura, muchos de sus poemas fueron musicalizados por Soruco. Mi Perro, es uno de los poemas acompañados por la música del compositor.

Nilo, cuyo nombre completo es Danilo Soruco Arancibia dejó un legado de más de 300 canciones compuestas entre cuecas, bailecitos y otros. Además del profundo amor por la vida heredado por la gracía, alegría y simpatía de la población chapaca.

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