Herencia de raíces fuertes en la pintura y la escultura

Un acercamiento a la obra y el legado filial del artista Hugo
Almaraz

En el Museo de la Revolución se exhiben las obras de tres
grandes muralistas bolivianos,  Miguel Alandia Pantoja, Walter Solón y Hugo
Almaraz, la muestra se inauguró como parte de la apertura del III Encuentro de
Muralismo y permanecerá hasta el 7 de septiembre.

En este
espacio queremos compartir y profundizar un poco más sobre uno de los
escultores mencionados, Hugo Almaraz, y lo haremos a través de las palabras
compartidas por su bisnieto, arquitecto y artista plástico, Jason Figueredo.

Con una
emoción desbordante, Figueredo muestra y explica algunas de las obras de
Almaraz, que integran actualmente la muestra retrospectiva que se halla en el mencionado
repositorio en el que está la obra tallada inspirada en los mártires de la revolución’,
trabajo realizado por el escultor.

El joven
artista comparte algunas de las historias que sus familiares le narraron
relacionadas a esta figura familiar tan importante para él y para el país por
el aporte que dejó en pintura y escultura.

“Hay algunas
afirmaciones que dicen que esa escultura no la hizo mi abuelo, y eso le dije a
una de mis tías, entonces ella me mira y me dice; si la talló tu abuelo, lo que
pasa es que tenía muchos picapedreros que lo ayudaban a montar las piedras y
todo eso, y se tuvo que ausentar unos días para asistir a la fiesta de Coroico
el 20 de octubre…Para eso dejó encargado a un picapedrero. Y mientras estaba mi abuelo en
Coroico este picapedrero había puesto un letrero sobre el monumento que decía: “Pentor,
‘con E’,  escoltor y se hacen wawas” (jajajajaj…ríe
mientras narra). “Pasa que el picapedrero se refería a que hacía unas muñecas,
pero claro que la gente no lo entendía así…jajajaj  y le llegó el chisme a mi abuelo  hasta Coroico”, cuenta.

Hugo Almaraz nació en La Paz el 20 de noviembre de 1912, hijo
de José Almaraz Guerrero y Concepción Aliaga Miranda,  y falleció en esa misma ciudad el 27 de
octubre de 1986. Fue escultor y pintor, se formó en la academia de Bellas Artes
a la cual entró a los 15 años y de la cual fue maestro de escultura y anatomía artística
por unas dos décadas y asumió el cargo de director en 1945 y reasumió el cargo
entre 1948-1950. Estudió arquitectura en la UMSA. Estudió en EEUU dos años
becado por el gobierno, asistiendo a un curso de preparación universitaria en
la escuela Webster, de escultura, en la escuela de Corcorán de arte y de la
universidad católica de Washington, donde se graduó en arquitectura y en artes,
según lo escrito por Rigoberto Villarroel Claure, en el libro “Arte
Contemporáneo-1952”.

Hugo Almaraz colaboró con el artista Cecilio Guzmán de Rojas
en la decoración del cine París, su labor escultural toma relieve en grandes
obras que se pueden apreciar en el Cementerio general de la ciudad de La Paz, en
las tumbas del capitán Rafael Suárez, en 1941; de Rodolfo Costas, en 1943; y
Bautista Saavedra, calificándose como una de los mejores escultores estatuarios
de Bolivia.

“Sus creaciones no carecen de influencia extranjera y tiene
simplicidad, soltura de línea y monumentalidad, de contextura nueva un tanto
barroca”, así describe el arte de Almaraz Villarroel Claure.

“Mi abuelo murió antes de que yo pudiera nacer y mi abuela me
llevaba y me contaba y me mostraba las obras de mi abuelo, las montañas, el cóndor
que abraza al pueblo, hay obras sin firma, pero sabemos que lo hizo mi abuelo”,
narra Figueredo.

Jason Figueredo es uno de los artistas más jóvenes y
consagrados que hay en el país. Sus pinturas sus grabados se han expuesto en
distintas galerías del mundo y recibió varios reconocimientos internacionales.

“Me acuerdo que mi abuela decía… Ahora que ya has
visto empieza a dibujar, yo tenía entre  5 o 6 años, mis dibujos eran pues hombrecitos
de palo y demás, no era algo bien hecho, crecí con eso y las energías me han removido.
Invité a mi casa hace poco a Dante Chumacero, un curador, y mira las obras mías
y las de mi abuelo y me dice ‘Mira aquí está tu abuelo y aquí estás vos, pero
no hay diferencia’. Creo que es algo que como vas creciendo con estas cosas se
va quedando en vos y pasa de generación a generación, en la familia es como una
herencia la carrera de arquitectura y ahora soy arquitecto y me gusta seguir
creando”, compartió

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