Memorias del destino

Si el destino nos escribiese

Sólo lo haría sobre las cosas

Simples que nos hacen humanos

La montaña, la luz del sol, la vida misma

Si el destino nos hablase

Insistiría en decirnos

Busquen la belleza

Que la pasión los guíe

Crean sólo en el amor

Si el destino nos tocara con sus manos

Si arañase nuestra piel y nos conmueva

Si fuéramos capaces de recibirlo

Como deberíamos recibir cada mañana

Al alba, a cada brisa, cada rumor del arroyo

La muerte no nos atajaría a mitad del camino

La muerte sería infeliz

Si el destino escribiese y hablase, nos tocara

Con sus dedos –que son los Dulces Dedos de Dios

Y labrase su huella en nuestras vidas

Será el milagro que nos merecemos

Será esa dicha antigua y profunda la que reviva

Será que volvimos a la gracia y al don

Será que la alegría sea cauce

Será un mundo misericordioso

Será mejor.

Pablo Cingolani

Antaqawa, 5 de noviembre de 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *